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martes, 22 de noviembre de 2011

Conferencia de Gumersindo Lafuente


“Wikileaks se va a clonar”
Gumersindo Lafuente defiende la transparencia impulsada por las nuevas tecnologías

Manuela ARROYO

Gumersindo Lafuente, adjunto a la dirección de el periódico El País desde 2010, visitó ayer la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) para dar una conferencia en el Salón de Conferencias de la biblioteca, a los alumnos de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación. La conferencia, titulada Wikileaks: Periodismo, tecnología y transparencia, duró, aproximadamente, una hora y media; y en ella se habló tanto del trabajo que ha realizado El País con Wikileaks, como de la importancia de las redes sociales y de Internet como soportes informativos.
Lafuente comenzó su trabajo como periodista en 1977 en el periódico Ya, convirtiéndose en el redactor jefe más joven de la historia. También ha trabajado para El Mundo, donde por  discrepancias con el director, tuvo que abandonar. En 2006 creó Soitu, dedicado al periodismo ciudadano y considerado un proyecto pionero. Tras ser cerrado en octubre de 2009, comienza a trabajar para El País, donde se encuentra trabajando actualmente. Con una larga trayectoria a sus espaldas, afirma que lo importante para ser un buen periodista es el rigor, la valentía, la delicadeza y saber encontrar el equilibrio entre los ciudadanos y el medio de comunicación.

Fué El País el que realizó el acercamiento previo a Wikileaks, pudiendo contar con noticias nuevas o aclarar sospechas, acudiendo a una información confidencial. Aunque tuvieron acceso a la información mucho más tarde que otros medios como el New York Times o The Gardian, Lafuente dice que pronto fueron considerados como una buena plataforma, ya que les venía bien disponer de un medio en castellano y de rigor. “ Fue un trabajo tecnológico descubrir las claves y volcar los ficheros para buscar con sentido la información” añade.

Para realizar todo este proceso de búsqueda de noticias, fueron blindadas algunas de las oficinas de Madrid, para que sólo entrase el personal adecuado e impedir filtraciones, ya que esto podía atentar contra la seguridad de algunas personas. Después de 48 horas de intenso trabajo y de la verificación de las noticias por parte de los corresponsales de los distintos países, todo salió bien. Lafuente comentó que fue muy excitante poder leer toda esa información y que  en España esto no suele ocurrir ya que el Estado tiende a considerar todo secreto:  "La transparencia es la mejor herramienta contra el fraude y la corrupción y en España no se atreven  a gestionarla.”

Además de hablar de todo lo relacionado con Wikileaks, Gumersindo Lafuente dijo que estamos obligados a mirar hacia delante, que lo importante es el buen periodismo y no el soporte en el que aparece." La redes sociales e Internet dotan a las noticias de vitalidad y de esta forma pueden ser complementadas por otras personas, lo que no ocurre en el medio tradicional escrito , que en España tiende a desaparecer".

( Aviso para navegantes, esta conferencia no está muy bien redactada ya que fue mi primer trabajo para la asignatura de Géneros Informativos. Por otro lado, os informo de que en un mes apróximadamente, comenzaré a subir audios de mis reportajes realizados en Radio, Un saludo)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Crónica Religiosas María Inmaculada

Hijas de Dios y madres de un centenar de jóvenes

Las religiosas de María Inmaculada de Bilbao inician su jornada laboral a las seis de la mañana  y, con suerte, acaban a media noche, casi 18 horas de trabajo continuado al  servicio de Dios y del centenar de chicas que se aloja en su residencia

Manuela Arroyo

La Comunidad de María Inmaculada de Bilbao, próxima a la ría, está integrada por más de 50 religiosas pertenecientes a una orden fundada por Vicenta María López y Vicuña que, desde hace ya más de 100 años, se dedica al cuidado de jóvenes, estudiantes en su mayoría. En la actualidad,  casi un centenar de chicas, procedentes de todos rincones de la geografía española, viven con ellas, en su residencia, mientras realizan sus estudios universitarios.
El día en la Residencia de María Inmaculada comienza cuando aún no ha salido el sol. A las 6:00 de la mañana, algunas religiosas preparan el desayuno de las residentes y abren las puertas del comedor.  Una hora después, todo está preparado y el salón se llena de chicas que comparten café, pan con mantequilla, galletas y algo de conversación, antes de irse a clase.  De forma paralela, de 7:30 a 9:00 horas,  tiene lugar el Angelus, la oración diaria en la Iglesia Católica, la oración personal, los laudes y la Eucaristía.
Finalizado el tiempo de oración, las  religiosas desayunan en comunidad y dedican el resto de la mañana a los trabajos que tengan encomendados, un amplio abanico de funciones que abarca desde la limpieza de las instalaciones hasta el mantenimiento de las mismas. Poco antes de la una de la tarde, a las 12.45 horas, la congregación vuelve a reunirse: es el momento de rezar el rosario y poner en común lo  sucedido durante la primera parte del día.
La mañana ya ha terminado y llega la hora  de la comida, de nuevo en comunidad. Posteriormente, la comunidad no descansa. Por el contrario, continúa con sus trabajos pertinentes, como dar de comer a las jóvenes, recoger el comedor o atender a las consultas de las chicas, que así lo solicitan.
Por la tarde, de 16:00 a 17:30 horas, las religiosas vuelven a reunirse, esta vez para abordar temas de la congregación, para intentar mejorar las relaciones entre ellas, trabajar algún tema espiritual o, simplemente, pasar otro rato juntas.
La intensa actividad de la Comunidad de María Inmaculada continúa. A las 19.30 horas tiene lugar la oración personal y vísperas. Tras este receso de una hora de duración, el único que no es en comunidad pero sí siguiendo la disciplina de ésta,  las religiosas cenan y atienden a las residentes, que regresan al comedor, a partir de las 21:00 horas.
La jornada laboral en la residencia bilbaína termina a las 22:00 horas, cuando la comunidad se reúne durante treinta minutos para charlar sobre lo sucedido durante el día y analizar las cosas que han ocurrido en el resto del mundo. Después de realizar una visita al Señor, las religiosas se retiran a sus habitaciones para descansar. Sin embargo,  cuando las chicas salen por la noche, algo habitual el último jueves y el primer viernes de cada mes, alguna de ellas tendrá que despertarse en mitad de la noche para abrir las puertas de la residencia y asegurarse de que todas vuelven a la que por un tiempo es su casa. Por suerte para estas incansables religiosas, las salidas nocturnas no tienen lugar a diario, cuando las puertas se cierran, con puntualidad británica, a las 0.00 horas.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Entrevista a Vicente Vila Roldán, periodista y ex-UPV. 2011

Vicente Vila: “El trabajo y el esfuerzo terminan por dar sus frutos”
Manuela Arroyo

El santanderino Vicente Vila Roldán, de 35 años y actualmente redactor del Gabinete de Comunicación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), nos cuenta cómo transcurrieron sus años universitarios en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y cómo le ha ido una vez terminada su carrera. Finalizó los estudios de Periodismo en 1998 y, aunque desde pequeño tenía claro que quería ser periodista, concluyó también los de Publicidad, despidiéndose de la UPV en 2000. Comenzó muy joven a realizar prácticas y desde entonces no ha dejado de trabajar, un buen ejemplo de que, con empeño y esfuerzo, todo se puede llegar a conseguir, incluso en el mundo de la información, al que no siempre se le atribuyen muchas y buenas salidas profesionales.

P-¿Qué trabajos ha realizado durante o una vez concluida su carrera?
R- Mientras estudiaba la carrera realicé prácticas en El Diario Montañés, en RNE y en COPE Cantabria y colaboré con la revista Bahía Norte y el semanario Crónica de Cantabria. En Madrid, trabajé en dos publicaciones -Tu Negocio y Lycos Business Magazine- y en el Grupo Recoletos, en Expansión TV. De vuelta en Cantabria, desempeñé mi actividad profesional en la CADENA SER, en Localia Cantabria y en la Agencia EFE. Desde hace cuatro años soy redactor del Gabinete de Comunicación de la UIMP.
P-Exactamente, ¿en qué consiste su trabajo en la UIMP?
R-Actualmente, los periodistas de los gabinetes de comunicación hacemos prácticamente de todo. Además de elaborar notas y dossieres de prensa, convocar actos informativos y atender a los medios de comunicación, también actualizamos la página web, envíamos cortes de audio y totales a las radios y televisiones que nos lo solicitan, escribimos discursos, saludas, obituarios …
P-¿En qué momento de su vida decidió estudiar periodismo?
R- Aunque no tenía ningún familiar que se dedicase a esta profesión, desde que tengo uso de razón, siempre quise ser periodista. Cuando era un niño soñaba con trabajar en la radio y mientras veía la inauguración de los JJ.OO. de Barcelona y escuchaba a grandes profesionales como Olga Viza, Matías Prats o María Escario tuve claro que yo, de mayor, quería ser como ellos.
P-¿Por qué escogió la Universidad del País Vasco para cursar sus estudios?
R- Siempre pensé estudiar Periodismo en la Complutense, en Madrid, pero, cuando llegó el momento de elegir Universidad, me decanté por la del País Vasco, sobre todo, por su cercanía. Podía seguir viviendo en Santander y, en menos de una hora, estar en clase, en Leioa.
P-¿Tiene buen recuerdo de sus años universitarios?
R- Cuando decidí estudiar en la UPV escuché todo tipo de leyendas urbanas, que hablaban de ofertas de trabajo en las que excluían de forma sistemática a los alumnos de Leioa y La Laguna. Nunca me creí estas historias y el tiempo me dio la razón. En primero hice mis primeras prácticas y, desde entonces, nunca he dejado de trabajar. Durante la carrera, además de clases teóricas, realicé prácticas de fotografía, radio y televisión, algo que no pueden decir estudiantes de otras universidades públicas o, incluso, privadas.
P-¿Cómo consiguió sus primeras prácticas?
R- Santander no tenía Facultad de Ciencias de la Información y no éramos muchos los estudiantes de Periodismo. Había que dar un poco el coñazo en los medios: llevar el CV, llamar y pasar mil veces hasta que alguno te decía sí. Era relativamente sencillo. El truco era conseguir las primeras prácticas porque, a partir de ahí, si trabajabas y estaban contentos contigo, se abrían otras puertas. Al menos, ese fue mi caso.


P-¿Cree que encontrar trabajo en el mundo del periodismo es algo complicado?
R-El intrusismo que hay en la profesión y la ausencia de un colegio profesional, que defienda nuestros intereses, hace que muchos periodistas trabajen en condiciones lamentables. No obstante, siempre he pensado -y sigo haciéndolo- que el trabajo y el esfuerzo terminan por dar sus frutos. Nadie me ha regalado nada, pero, después de años de mucho sacrificio, he conseguido no sólo trabajar en lo que gusta.
P-¿Cómo debe ser, bajo su punto de vista, un buen periodista?
R-El buen periodista debe intentar ser honesto, serio y riguroso, aunque no siempre es fácil. Los profesionales trabajamos bajo mucha presión y en medio de una competencia feroz. Sin embargo, por ello, no debemos olvidar cuestiones básicas como comprobar la veracidad de nuestras fuentes o tratar de contrastar la información que hemos obtenido.
P-¿Qué consejo da a los jóvenes que están iniciándose en el mundo del periodismo?
R- Las cosas no siempre con fáciles, hay decepciones, pero también muchas alegrías. Superar unas y disfrutar otras es tan sencillo como amar lo que se hace y disfrutar con ello. Para mí, en esta profesión no valen las medias tintas: te gusta o no te gusta.
P-¿Qué le ha decepcionado y qué le ha provocado alegría?
R-Las decepciones son las entrevistas en las que no eres el elegido o los castings a los que llegas lleno de ilusión y ganas, pero hay otro candidato que lo hace mejor que tú. Las satisfacciones, por el contrario, muchas: la cobertura del caso Gescartera, de elecciones autonómias y nacionales o algunos sucesos importantes. También conocer a personalidades como Ian Gibson, Theo Jansen, Ana María Matute, Saramago, Vargas Llosa, Nuria Espert o Valentín Fuster. Un privilegio!!!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Entrevista a Santiago López- Vázquez, regatista de vela

Participar en los Juegos Olímpicos de Sidney ha sido mi mejor experiencia deportiva”
Manuela Arroyo
15 de Marzo de 2011

El regatista santanderino Santiago López-Vázquez cuenta cómo se inició en este deporte y todos los beneficios que le ha proporcionado no sólo como deportista sino también como persona. Comenzó a practicar la vela en Santander, en las antiguas instalaciones del Club Marítimo, donde actualmente se encuentra el Centro de Alto Rendimiento de Vela “Príncipe Felipe” (C.E.A.R). Fue en 1981, cuando tenía 10 años, y desde entonces no ha dejado el deporte, que ha compaginado con los estudios de Ingeniero de Telecomunicaciones en la Universidad de Cantabria (UC).

López-Vázquez afirma que “lo que más me gusta de la vela, sin lugar a dudas, es la sensación de libertad que te produce el navegar en un barco rodeado de la naturaleza del mar e impulsado por la acción natural del viento, aunque al depender del estado meteorológico, no siempre se puede practicar”. Sin embargo, esto no le ha impedido quedar siempre entre los primeros puestos, una larga serie de éxitos deportivos que acumula en un envidiable palmarés. Como ejemplo, cabe destacar que López-Vázquez se alzó con la primera posición de la clase olímpica 49er, en el año 2000, y fue tres veces campeón de España y otras dos de Europa, en First Class 8.

Con una larga trayectoria a sus espaldas, López-Vázquez dice que su mayor triunfo y mejor experiencia, ha sido el de llegar a participar en las Olimpiadas de Sidney, en el 2000. “Lo vivido en la villa olímpica es difícil de describir, pero lo resumiría en que esos días ¡sólo se respiraba deporte!” añade. A pesar de haber quedado en cuarta posición, “casi rozando la medalla”, López-Vázquez asegura que “la sensación de estar defendiendo los colores de tu país no se tiene en ninguna otra competición”.

El deportista santanderino comenta que no sólo navega, sino que también trabaja en asuntos relacionados con la vela, ya que, “como todo el mundo sabe, el deporte es muy inestable”. Al terminar su carrera, trabajó de profesor asociado en la UC. Sin embargo, en 2005 tuvo que abandonar la docencia para irse a trabajar a Valencia al Desafío Español, uno de los equipos participantes en la Copa de América de Valencia de 2007.

Actualmente trabaja en la Federación Española de Vela, en la dirección del Equipo Olímpico Español de Vela. Explica que, desde el año 2009, “mi trabajo consiste en elaborar y dirigir un plan de preparación olímpica junto a un equipo multidisciplinar, para tratar de conseguir medallas para España en los próximos Juegos Olímpicos de Londres 2012”. A esto se le suma la elección de Santander  para acoger el Mundial de Vela en 2014, “un proyecto en el que se encuentran volcados gran parte de las organizaciones institucionales y privadas de la capital cántabra y en la que estarán compitiendo unas 1.400 personas de 100 naciones distintas”. “Sin lugar a dudas, va a resultar el mayor evento deportivo que  haya organizado Santander hasta la fecha, nos vestiremos de deporte náutico durante 15 días”.

“Mi mayor logro personal ha sido el de crear una familia y poder vivir, hasta el momento, de algo que me gusta, que es el deporte de la vela”, confiesa López- Vázquez, quien recuerda a todos aquellos que estén iniciándose en este deporte que “el único consejo es que respeten el mar.”



jueves, 10 de noviembre de 2011

Reportaje sobre la importancia de los idiomas, 2011

Los idiomas mueven masas
Manuela Arroyo

Los idiomas, desde siempre, han tenido una gran importancia en la vida de las personas. En algunos casos, incluso, resultan imprescindibles, no sólo en el extranjero, sino también en el propio país. Por ello, cada vez son más las personas que, movidas por la necesidad o por el deseo de labrarse un futuro mejor, deciden hacer las maletas y marcharse a estudiar fuera



Las lenguas más habladas en Europa siguen siendo el inglés y el francés. Por ello, desde que las personas tienen uso de razón, incluso antes, comienzan a estudiar cualquiera de los dos idiomas o, en muchos casos, los dos a la vez. Sin embargo, la mejor manera de aprenderlos es viajando al extranjero, a un país donde el idioma seleccionado sea considerado como primera lengua y donde, además, se aprendan otras costumbres. En España, esta práctica cada vez es más habitual, gracias a una amplia y variada oferta académica, que incluye cursos de verano en otros países, programas de un año de duración o becas ERASMUS. Todo ello sin olvidar  aquellas personas, normalmente estudiantes o jóvenes recién licenciados, que deciden buscarse un trabajo fuera con el objetivo de  familiarizarse con un idioma hasta entonces prácticamente desconocido. En cualquier caso, acostumbrarse no siempre es fácil, pero una vez conseguido, algunas personas deciden instalarse definitivamente en otros países y empezar una nueva vida.



Marina Anabitarte, santanderina, tiene 17 años y está cursando sus estudios de Bachiller en Carolina del Norte (EEUU). Como otros muchos estudiantes, comenzó a irse “para aprender inglés, otra cultura y tener una experiencia nueva”. Sin embargo, aunque echa de menos su país, afirma que le gustaría quedarse allí unos cuantos años más e, incluso, continuar su vida allí. “No me ha costado acostumbrarme, hay que vivir el día a día muy rápido, no queda otro remedio”, confiesa.

Al igual que Anabitarte, pero con más experiencia, Marisa Bareño, de Bilbao, decidió irse a trabajar a Londres para aprender inglés. Durante unas vacaciones conoció a su actual marido y ahora reside en Plymouth, al sur de Inglaterra con sus tres hijos. “Nunca pensé que viviría en Inglaterra, son las circunstancias de la vida”, dice. Cuando se le pregunta sobre las costumbres de este país explica que  tuvieron que pasar dos años para sentirse “parte de esta comunidad y, sobre todo, para aprender a conducir por el lado contrario”. A pesar de esto, Marisa se encuentra muy contenta y afirma que, aunque echa de menos “la vida nocturna de España, el ir a tomar tapas, la famosa siesta”, tiene la suerte de vivir en Inglaterra y poder disfrutar de España de vez en cuando.

La historia de Mar Arroyo no es muy diferente. Vive en París desde hace más de una década. Necesitaba el francés para su trabajo y, por ello, decidió irse allí a aprenderlo. “No tardé mucho en acostumbrarme, pero tampoco pensaba quedarme a vivir aquí” reconoce Mar, quien añade que no puede quejarse por vivir en “la ciudad de las luces” pero, en su opinión “es una ciudad agotadora y necesitas irte de vez en cuando para estar en contacto con la naturaleza”.

Otras experiencias, otros idiomas

Aunque el inglés y el francés sean consideraros como dos de los idiomas más hablados en la Unión Europea, también hay quien prefiere irse a aprender italiano, alemán o cualquiera otra lengua de las que se hablan en Europa. Hay otro tipo de gente, quizá mas atrevida, que comienza a estudiar idiomas procedentes de otros continentes, como es por ejemplo, el chino.

Sonia Cabezuelo es actualmente Guía Turística Oficial de Cantabria y explica que, en su trabajo, “los idiomas son la base, lo más importante, cuantos más idiomas, más prestigio”. Por este motivo, desde muy pequeña estudió el inglés y a temprana edad llegó a dominarlo, al igual que el francés. “Como ya conocía el inglés y el francés me animé a probar con el alemán”, explica Sonia, quien recuerda que, en Alemania, estuvo viviendo con una familia un año. “Yo daba clases de inglés a los niños de la casa y ellos, a cambio, me acogían allí”, matiza. Aún sabiendo a la perfección cuatro idiomas, confiesa que le gustaría “saber más, como italiano o portugués” y anima a los jóvenes a irse al extranjero siempre que puedan. “No sólo se aprende el idioma, conoces gente y aprendes de ellos”, comenta.

Pablo del Campo tiene 21 años y estudia Filosofía en Barcelona. Actualmente se encuentra de ERASMUS en Parma, Italia. “Siempre he querido irme de ERASMUS a algún país anglosajón, sin embargo, hay mucha demanda”, lamenta. Pablo solicitó medio año en el extranjero y finalmente le destinaron a Parma. “Me lo estaba pasando tan bien que decidí alargarlo un año entero”, confiesa entre sonrisas. “Acostumbrarse cuesta, como todo, pero animo a todos los estudiantes a que experimenten esta vivencia, es algo único”.

Siguiendo su consejo, María Pérez ha empezado este año a estudiar la carrera de Lenguas Modernas, y una de sus asignaturas es el chino. “Me parece muy interesante y creo que el futuro está en China”.  María ya tiene un alto nivel de inglés y cuando se le pregunta si tiene pensado irse algún día a estudiar un idioma fuera contesta que le encantaría poder ir a China porque “el chino es muy difícil, pero si estás allí no te queda otro remedio que hablarlo”.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Reportaje sobre la igualdad de género en el teatro.

El teatro, cosa de chicas
Manuela Arroyo

El teatro ha sido y es un fiel reflejo de la mentalidad de la sociedad y de sus continuos cambios. Desde que las personas tienen uso de razón, incluso antes, se les imponen unos roles. Las cosas de color azul para los niños y rosa para las niñas; coches para ellos y Barbies para ellas. Algo similar ocurre en el mundo del deporte y con las aficiones, en general. Como ejemplo, basta señalar el reducido número de niños y hombres que estudian actualmente en el Centro de Artes Escénicas del Palacio de Festivales de Cantabria (PFC), en Santander

El Palacio de Festivales de Cantabria (PFC)  es uno de los edificios más singulares de la capital cántabra. Este teatro, situado junto a la bahía santanderina, no sólo es el lugar elegido para la celebración de congresos, reuniones o espectáculos de teatro, cine, música o danza. Hace ya varias décadas que se convirtió en un Centro de Artes Escénicas, en el que se dan cita todo tipo de alumnos, atraídos por un interés común: la magia del teatro. Sin embargo, después de visitar el Palacio de Festivales y de hablar con sus profesores y alumnos se constata que el sexo todavía importa hoy a la hora de decidir si estudiamos o no teatro. En una sociedad global, moderna y tecnológica, como la actual, el miedo al qué dirán hace que  nos encontremos con pocos alumnos en la escuela y que el teatro, lamentablemente, siga siendo cosa de chicas.

A sus 18 años, Marta Pérez lleva en la escuela del Palacio de Festivales más de una década. Después de este tiempo, conoce bien estas instalaciones en las que, según dice, el número de chicos es “muchísimo menor” que el de chicas. Como ejemplo, explica que, aunque en una clase puede haber 25 ó 30 personas, sólo 3 ó 4 son hombres. Para ella, esto se debe a la “presión” que ejerce la sociedad en la que se vive y en la que “ se juzga a las personas y se las califica por lo que hacen”. Respecto a cómo se puede corregir esta situación,  Marta afirma que “lo que hay que hacer es que la gente caiga en la cuenta de que todos pueden hacer de todo, que no hay nada que sea más de chicas que de chicos y que cada uno puede elegir lo que quiera, sin miedo a que nadie le juzgue”.

“Los chicos más chulos suelen ser los más machitos, los mejor aceptados por la sociedad”, lamenta Hugo Villegas, quien opina que muchos de ellos piensan que si estudias teatro “corres el riesgo de ser considerado un friki”. Al menos eso dice cuando trata de explicar por qué en su clase sólo haya tres chicos y siete chicas. Este joven, uno de los más veteranos de las clases de interpretación del Palacio de Festivales, no comparte esta opinión y prefiere pensar que la escasa presencia masculina en las escuelas de teatro “se debe a que los chicos suelen tener menos salero que las chicas”.

“La mujer sensible es adorable, el hombre sensible es un marica”

Como Hugo Villegas, Enrique Díez de Velasco supo desde temprana edad que lo suyo era el teatro. Por eso, decidió apuntarse a las clases de interpretación, sin importarle los comentarios de mucha gente que todavía cree que “los hombres que hacen esto es porque son afeminados”. “El arte siempre ha estado en manos de la gente extravagante, especial y, cuando se ha permitido, en manos de las mujeres”, recuerda. A la hora de decir por qué ocurre esto, Enrique asegura que “los hombres artistas siempre han sido considerados como bichos raros, sólo unos pocos nos atrevemos a afrontarlo, lo mismo sucede con el ballet”.

Cristina Galán y Julio Palomino llevan en clases de teatro gran parte de su vida. Son dos de los alumnos más jóvenes que acuden a la escuela y, como los demás, reconocen que el número de chicos es inferior al de las chicas. “Hay muchos actores famosos, pero, pese a esto, la gente siempre se sorprende cuando conoce a un chico que hace teatro”, dice Julio. Asombrado, añade que “desgraciadamente, se considera algo exótico y extraño”. Cristina corrobora esta idea y asegura que “el teatro se asocia con las mujeres porque tienen una forma de ver el mundo distinta a los hombres, ellos mismos ven el teatro como algo femenino cuando en realidad no lo es”.


Roberto Pérez es uno de los profesores que más tiempo lleva impartiendo las clases de interpretación y cuenta cómo han ido evolucionado a lo largo de su estancia en el Palacio de Festivales. “El número de chicos va aumentando con el tiempo, aunque de momento seguimos siendo minoría”, afirma Roberto, para quien esto se debe a que “los niños tienen más oportunidades de ver teatro que hace años y esto es lo que les invita  a probar”. Además, en su opinión, “la sociedad está en continua evolución y se empieza a encontrar tan divertida una clase de teatro como un partido de fútbol”.